Samuel era un niño pequeño que vivía en el templo de Dios, al cuidado del sacerdote Elí. Ayudaba en los servicios del templo y amaba a Dios con todo su corazón.
Una noche, Samuel estaba acostado cuando oyó una voz que lo llamaba por su nombre: "¡Samuel!".
Corrió hasta Elí: "¡Aquí estoy! ¿Me llamaste?".
