Muy temprano, el primer día de la semana, dos amigas de Jesús llamadas María fueron a visitar la tumba donde lo habían puesto. Sus corazones estaban muy tristes, porque extrañaban a su Maestro.
Les preocupaba la piedra grande y pesada que cerraba la entrada de la tumba. ¿Cómo podrían moverla para ver a Jesús una última vez? Todo parecía oscuro y sin esperanza.
