¡Imagina un día en que todo, absolutamente todo, será hecho nuevo! El apóstol Juan tuvo una visión increíble que Dios le mostró. Vio el fin de las cosas viejas y el comienzo de un mundo nuevo y perfecto.
En ese nuevo comienzo ya no habrá tristeza ni llanto. Dios prometió crear un cielo nuevo y una tierra nueva, un lugar maravilloso donde Él vivirá para siempre con las personas que lo aman.
