Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, un mundo muy diferente del que conocemos hoy. Las personas se habían olvidado de amar a Dios y de amarse unas a otras.
Pero había un hombre especial llamado Noé. Era diferente de todos los demás. Noé amaba a Dios con todo su corazón y siempre trataba de hacer lo correcto.
