Lejos, muy lejos, en una tierra del Oriente, vivían unos hombres muy sabios. Les encantaba mirar el cielo de noche y estudiar las estrellas.
¡Una noche apareció en el cielo una estrella nueva y muy brillante! Era diferente de todas las demás. Ellos sabían que aquella estrella era una señal especial de Dios: había nacido el nuevo Rey.
Llenos de alegría, prepararon sus camellos y sus regalos. Decidieron seguir la estrella para encontrar y adorar al nuevo Rey.
