¡Hola! Había un hombre muy sabio llamado Santiago. Era un líder importante para todos los que amaban a Jesús, y era como un hermano mayor lleno de buenos consejos.
Un día escribió una carta muy especial. Esa carta viajó por muchos lugares para llegar a los amigos de Jesús que estaban esparcidos por el mundo, para animarlos y enseñarles a vivir de una manera que le agrada a Dios.
Santiago empezó la carta con una idea sorprendente: ¡estén contentos cuando pasen por dificultades! No con una alegría de fiesta, sino con una alegría fuerte que nace de la confianza en Dios, sabiendo que Él tiene el control.
