Después de que Jesús volvió a la vida, pasó cuarenta días con sus mejores amigos, los discípulos. Se encontraban, comían juntos y conversaban en el monte de los Olivos. ¡Qué alegría era tener a Jesús de vuelta!
Jesús aprovechó ese tiempo para enseñarles muchas cosas importantes. Les hablaba del Reino de Dios y preparaba a sus amigos para una misión muy especial que estaba por venir.
