Kit de clase: El Valle de los Huesos Secos
Todo para enseñar esta historia en la escuela dominical, el culto infantil o en casa: guion, preguntas y una hoja para imprimir.
- Pasaje
- Ezequiel 37:1-14
- Edad
- 6 a 8 años
- Duración
- 37 minutos
Objetivo de la clase
Para Dios nada es imposible; él puede dar vida nueva donde parece que no hay esperanza.
Versículo central
“y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso a su hueso.” Ezequiel 37:7
Guion de la clase
- 1
Bienvenida · 5 minutos
Recibe a los niños, canten una canción conocida y hagan una oración corta.
- 2
La historia · 10 minutos
Cuenta la historia con las ilustraciones en pantalla grande o leyéndola en voz alta, página por página.
Abrir en pantalla grande → - 3
Conversación · 10 minutos
Haz las preguntas de abajo y deja que los niños respondan con sus palabras.
- 4
Actividad · 10 minutos
Entrega la hoja impresa: cada niño dibuja su escena favorita y practica el versículo.
- 5
Oración final · 2 minutos
Terminen dando gracias a Dios por lo que aprendieron hoy. Para Dios nada es imposible; él puede dar vida nueva donde parece que no hay esperanza.
Preguntas para conversar
- ¿Qué había en el valle?
- ¿Qué pasó cuando el aliento de Dios entró en los cuerpos?
- ¿En qué situación parece que no hay esperanza, y cómo puede actuar Dios?
Resumen para quien enseña
Dios llevó a Ezequiel en visión a un valle lleno de huesos secos y le preguntó si podrían vivir. Ezequiel profetizó, y los huesos se juntaron y se cubrieron de músculos y piel. Cuando el aliento de Dios entró en ellos, se pusieron de pie como un gran ejército. Dios explicó que daría vida nueva y esperanza a su pueblo.
Hoja del niño
Nombre: ______________________________
El Valle de los Huesos Secos
Ezequiel 37:1-14
- ¿Qué había en el valle?
- ¿Qué pasó cuando el aliento de Dios entró en los cuerpos?
- ¿En qué situación parece que no hay esperanza, y cómo puede actuar Dios?
✂️ Recorta y llévalo a casa
“y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso a su hueso.”
Ezequiel 37:7