El Salmo 23 es el pasaje que más se pide memorizar a los niños, y el obstáculo suele ser el vocabulario: cayado, vara y aceite no son palabras de todos los días. Encontrarlas en la cuadrícula antes de intentar recitar el salmo resuelve la mitad del problema.
Cuando termine la hoja, lee el salmo completo en voz alta y pide a tu hijo que levante la mano con cada palabra que acaba de encontrar. Después de eso, la memorización llega casi sola.
Ayuda con la parte más difícil, que es el vocabulario. Reconocer una palabra escrita antes de recitarla reduce bastante el esfuerzo de memorizar.
Las palabras siguen la Reina-Valera 1909, de dominio público: "Jehová es mi pastor; nada me faltará".
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