Pablo y su amigo Silas amaban a Jesús y viajaban para hablarles de Él a todos. En una ciudad llamada Filipos conocieron a una muchacha que necesitaba ayuda. Oraron por ella, y Dios la liberó.
Pero los amos de aquella muchacha se enojaron mucho. Ya no podían usarla para ganar dinero. Entonces agarraron a Pablo y a Silas y los llevaron a la plaza de la ciudad, acusándolos de causar alboroto.
