Hace mucho tiempo, un hambre muy grande se extendió por la tierra de Canaán. En la casa de Jacob, la comida se estaba acabando. Jacob tenía doce hijos, y los amaba mucho a todos.
Para no pasar hambre, Jacob les pidió a sus diez hijos mayores: "Vayan a Egipto y compren comida para nosotros". Ellos obedecieron y emprendieron un largo viaje, dejando en casa al hermano menor, Benjamín.
En Egipto, los hermanos fueron a ver al gobernador para pedir comida. Se inclinaron ante él con el rostro en el suelo, sin saber que aquel hombre importante era José, el hermano que habían vendido muchos años atrás.
