Hace mucho, mucho tiempo, vivía un joven llamado Jeremías. Un día pasó algo increíble: ¡Dios le habló directamente! Fue una gran sorpresa.
Dios le dijo que tenía un plan muy especial para él. ¡Ese plan ya existía antes de que Jeremías naciera! Había sido elegido para una misión importante: ser profeta, un mensajero de Dios para el pueblo.
