Había un hombre llamado Isaac y su esposa, Rebeca. Le pidieron mucho a Dios un hijo, ¡y Dios les dio dos a la vez: gemelos! El primero en nacer se llamaba Esaú. Era pelirrojo y muy velludo. Cuando creció, se convirtió en un gran cazador que amaba estar al aire libre.
Poco después nació su hermano, Jacob. ¡Nació agarrado del talón de Esaú! Jacob era un niño tranquilo, al que le gustaba quedarse en casa, cerca de las tiendas. Papá Isaac quería más a Esaú, por las comidas sabrosas que traía de la cacería. Pero mamá Rebeca quería más a Jacob.
