Moisés subió a una montaña muy alta para hablar con Dios. Se quedó allí muchos días, recibiendo los Diez Mandamientos, que eran las reglas especiales de Dios para su pueblo.
Allá abajo, el pueblo de Israel empezó a impacientarse. "¿Dónde está Moisés?", se preguntaban. Tenían miedo y se sentían solos sin su líder.
